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Qué ver en Praga, rutas recomendadas. Barrios, atracciones y monumentos. Rincones con encanto en Praga.
Staromestské námestí- Plaza de la Ciudad Vieja.
Lo mejor de la plaza, además del reloj del antiguo ayuntamiento, que congrega a todos los turistas cuando a la hora en punto, cuando comienzan a desfilar figuras de apóstoles(¡cuidado con las carteras!), es la Iglesia de Nuestra Señora Týn, que es un templo gótico precioso. Recomiendo perderse por las callejuelas que la rodean, hay cafeterías y restaurantes que están muy bien y se alejan un poco del alboroto de la plaza.
La Iglesia de San Nicolás también es muy bonita y suele albergar conciertos.
Hacia el norte, está el barrio judío y la calle Parizská (calle París), donde están las tiendas más caras de la ciudad, pero a la vez, puedes cruzarte con algún judío ortodoxo con barba y tirabuzones. El contraste es muy curioso. Hacia el este, caminando por Celetná, encontraréis la Torre de la Pólvora y Namestí Republiky. Allí está la Casa Municipal, un edificio art nouveau tremendo.
Desde ahí, a Karlovo Námestí, y se cierra un poco la zona más interesante de esta orilla del río Vltaba. Creo que es la plaza más grande de Europa, tiene una zona ajardinada en el centro muy grande. Pero se nota que se ha abandonado la zona turísticas y hay un gran trasiego de checos que van a trabajar.
El paseo por esta orilla del río, desde este puente hasta el Karlovo Most, o Puente de Carlos, es imprescindible, ¡además de maravilloso! Lo recomiendo tanto de noche como de día, y tomar café en alguna cafetería con vistas al río, aunque sea caro, merece la pena. Junto al siguiente puente, el Legii Most, está el Teatro Nacional, el Narodni Divadlo. Recomiendo de verdad ir a algún espectáculo cuando estéis en Praga. (web:http://www.narodni-divadlo.cz/Default.aspx?jz=en)
Junto a este edificio de cúpula dorada, situándose en la calle Narodni, a la izquierda podéis ver un edificio hecho con cuadrados de vidrio. Es la sede de la Linterna Mágica, un espectáculo que mezcla danza, música y efectos audiovisuales desde los años 60.
Bueno, entre este edificio y el Teatro, encontraréis una pequeña plaza donde están las taquillas. Los precios son bastante asequibles (me pasé tres meses yendo al gallinero de la ópera y el ballet por 2€!). La ópera la traducen en las pantallas en checo, pero también en inglés. Y allí se pueden comprar entradas para los espectáculos de las tres sedes del Teatro Nacional, que están todas muy céntricas. Recomiendamos también tomar al menos un café en el restaurante que hay justo enfrente del Teatro Nacional. Tiene unas cristaleras enormes que dan al río y merece la pena descansar allí.
Ya cruzando el río, el puente de Carlos es el monumento más famoso de Praga. ¡Y sólo he conseguido verlo sin turistas amaneciendo a las cuatro y media de la mañana! Los tenderetes de artesanía son fantásticos y, bueno, las estatuas, las vistas… Al cruzar, llegaréis a Mala Strana, o barrio pequeño. Es un barrio para callejear y perderse, con muchísimo encanto. Mi zona preferida de Praga está ahí, es la isla de Kampa. Si estáis en el puente de Carlos, mirando hacia Mala Strana, a la izquierda.
Si no, hay un bar típicamente checo precioso. Siguiendo el canal, hay una noria de molino, y un pequeño puentecito. Es un bar muy checo, donde no hay nada de comer más que el queso naklade hermelin y cerveza, claro! Pero hay que probarlo. Desde ahí, bajando paralelos al río, llegaréis de nuevo al Legii most. Y torciendo a la derecha, volviendo a sumergirse en Malá Strana, está la calle Ujezd. Hay un monumento a las víctimas del comunismo, es un hombre que se va desintegrando conforme baja unas escaleras. Siguiendo por ese parque, muy cerca, hay un funicular para subir a Petrin.
Callejear por Mala Strana desde Malostranske Namesti es realmente bonito. Imprescindible la calle Nerudova, donde vivió Jan Neruda, escritor checo al cuál Pablo Neruda “robó” el apellido. Está llena de casas con mucha historia y de embajadas. Hay muchos sitios buenos donde comer en esta calle.
El Castillo es visita obligada. Hay que tener también cuidado con la hora. Se saca una entrada que vale para todas las zonas. Pero, al menos, cuando yo fui, la Catedral de San Vito era de entrada libre.
Y si tenéis tiempo, y os gustan los parques, os recomiendo Vysehrad. Es donde se fundó la ciudad de Praga, y es un lugar lleno de leyenda checa. Los jardines son enormes, y hay una barbacoa donde comer salchichas y verduras a la parrilla, aunque no sé si con el frío estará abierto. Se nota que hay menos turistas. Pero allí está el cementerio de los checos ilustres, además de una catedral gótica espectacular. Las puestas de sol desde allí son las mejores de Praga. Se llega con tranvía, pero más rápido en metro. La parada es Vysehrad, de la línea roja.
¡Ah! Sobre parques, el parque Letná es fantástico, está al norte, más allá de la zona del Castillo. Los checos le llaman “la playa de Praga”, por las vistas que tiene. Se ven los incontables puentes del Vltaba desde allí. Además, allí es donde Stalin hizo que le construyeran un monumento enorme, de miles de toneladas. Pero lo volaron a los pocos años. Sólo quedan las marcas en el suelo.
Transportes públicosSobre los transportes públicos, ¡es muy importante pagar! . Hay muchísimos revisores, van de paisano y te muestran una placa muy rápido a la vez que te dicen algo incomprensible en checo. Te multan al instante y es inútil intentar que te hablen en inglés. Así que mejor pagar siempre. En el tranvía no se pueden comprar los tickets. Hay que comprarlos en unas máquinas amarillas que hay en la calle o si no en los estancos (trafikas, se llaman). Los hay de 14 coronas o de 20 (no me acuerdo ahora justo de los precios). La cosa es que con los baratos no se puede hacer transbordo, y además sólo puedes estar montado en el tranvía o el metro durante 14 minutos. Con el otro creo recordar que eran 90 y podías cambiar entre metro, tranvía o autobús. Si por la localización del alojamiento vais a tener que coger mucho transporte, mejor comprar la tarjeta semanal, que puede sacarse en las principales estaciones de metro (mustek o muzeum, por ejemplo), en las oficinas de información del metro suelen hablar inglés. Sobre los taxis, son bastante baratos. Pero no es recomendable coger uno que vaya por la calle, porque suelen cobrar de más. Yo usaba el siguiente sistema, que me recomendó un checo:
Comer en PragaSobre la comida y la cerveza. ¡Hay que beber cerveza allá por donde se vaya!. Las jarras son de medio litro, pero si queréis una de 33cl, podéis pedir una “malé pivo”. Los sitios turísticos son muy caros, pero sobre 30 coronas la cerveza es aceptable.
Hay que probar el gulash, que es carne estofada, el queso frito, los champiñones fritos, las salchichas y sobre todo, el naklade hermelin (no recuerdo bien cómo se escribía) es un queso camember frío, macerado en aceite con muchas especias. Se sirve con rebanadas de pan para untar, es lo que suele acompañar a la cerveza. La comida checa es un poco pesada, porque usan muchas especias, y casi siempre acompañan los platos con patata (brambory). El café suele ser malo (kava) porque lo hacen a lo turco, así que antes de pedirlo, conviene fijarse si en el bar hay máquina de café. En cambio, las infusiones y el té están muy buenos.
Y sobre la cerveza…pues que a mí nunca me ha gustado, ¡hasta que llegué allí! Toda la cultura gira entorno a la cerveza. La pilsner urquel es de las más famosas, pero la gambrinus es más suave. Staropramen, budweiser, todas están ricas. Siempre debe usarse posavasos, y el camarero esperará a que el cliente se termine la cerveza para preguntar si quiere otra (lo de no tomarse el trago final es delito, jaja).
También tienen algunos licores propios. En todas las tiendas de souvenirs encotraréis Becherovka, que es un licor de canela que se suele tomar con tónica; rum vodkov, que es un licor de patata al que ellos llaman ron, y absenta!
Para comer barato se puede ir a sitios de estudiantes, pero hay un restaurante muy bueno que me encantó, se llama Club Architekt y está en Betlemské Namesti. Es de un club de arquitectura, junto a la reconstrucción de la iglesia de Belén, donde Jan Hus predicó sus teorías reformistas. Está como en una cueva, llena de arcos, y se come muy bien a buen precio.
Otras atracciones con encantoNo puede uno volver de Praga sin ir a un concierto de jazz. Hay un lugar donde los conciertos son bastante buenos, se llama USP Jazz Lounge, y está en la calle Michalská 9 (http://jazzlounge.cz/index.php?show=prog) Olvidé hablar de Alfons Mucha. Es el principal pintor checo, de art nouveau. Tiene un museo pequeñito en la calle Panská 7. http://www.mucha.cz/index.phtml?S=home&Lang=EN
Sobre el checoSobre el checo, es muy complicado. Pero en casi todas partes entienden inglés. Así, escrito tal como suena:
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