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NOTA DE TURISMO EN PRAGA

Praga

 

Qué ver en Praga, rutas recomendadas. Barrios, atracciones y monumentos. Rincones con encanto en Praga.

 

Staromestské námestí- Plaza de la Ciudad Vieja.
Lo mejor de la plaza, además del reloj del antiguo ayuntamiento, que congrega a todos los turistas cuando a la hora en punto, cuando comienzan a desfilar figuras de apóstoles(¡cuidado con las carteras!), es la Iglesia de Nuestra Señora Týn, que es un templo gótico precioso. Recomiendo perderse por las callejuelas que la rodean, hay cafeterías y restaurantes que están muy bien y se alejan un poco del alboroto de la plaza.

 

La Iglesia de San Nicolás también es muy bonita y suele albergar conciertos.
Lo que más nos gusta de la plaza son las fachadas de las casas, en cualquier guía se puede encontrar las historias de cada una.
Desde la plaza, en cualquiera de las direcciones, hay cosas para visitar.

 

Hacia el norte, está el barrio judío y la calle Parizská (calle París), donde están las tiendas más caras de la ciudad, pero a la vez, puedes cruzarte con algún judío ortodoxo con barba y tirabuzones. El contraste es muy curioso.
En cualquiera de las sinagogas que se visitan o en el cementerio judío podréis comprar un bono que sirve para entrar en todos los monumentos. Pero tened cuidado con los horarios, porque todo cierra temprano, y claro, ¡en sábado no abren! En una mañana pueden verse todos los monumentos, y la visita al cementerio es imprescindible.

Hacia el este, caminando por Celetná, encontraréis la Torre de la Pólvora y Namestí Republiky. Allí está la Casa Municipal, un edificio art nouveau tremendo. 


Na Prikope es una avenida peatonal con mucho comercio que lleva hasta la avenida de Wenceslao o Vaclavste Námestí. Es la avenida principal de Praga, bueno, ellos la llaman plaza. Es donde se hicieron todas las manifestaciones contra el régimen comunista y las fotos de la plaza llena de gente, con los tanques, son tremendas. Al fondo está el Museo Nacional (de historia natural). Junto al monumento a Wenceslao a caballo, hay unas placas recordando a dos estudiantes que se prendieron fuego durante la Revolución de Terciopelo.
Los edificios de la avenida también son muy curiosos, sobre todo algunas de las cúpulas.

 

Desde ahí, a Karlovo Námestí, y se cierra un poco la zona más interesante de esta orilla del río Vltaba. Creo que es la plaza más grande de Europa, tiene una zona ajardinada en el centro muy grande. Pero se nota que se ha abandonado la zona turísticas y hay un gran trasiego de checos que van a trabajar.


Si os gusta la arquitectura moderna, no podéis perderos el edificio de los Danzantes de Frank Gehry, está en esta parte de la ciudad, junto al puente Jirasku most. Le llaman así porque dicen que parece Fred Aster y Ginger Rogers bailando.

 

El paseo por esta orilla del río, desde este puente hasta el Karlovo Most, o Puente de Carlos, es imprescindible, ¡además de maravilloso! Lo recomiendo tanto de noche como de día, y tomar café en alguna cafetería con vistas al río, aunque sea caro, merece la pena.
Lo mejor, además de ver la magnífica vista del río, es fijarse en las fachadas de las casas, todas modernistas y a cada cual más espectacular.

Junto al siguiente puente, el Legii Most, está el Teatro Nacional, el Narodni Divadlo. Recomiendo de verdad ir a algún espectáculo cuando estéis en Praga. (web:http://www.narodni-divadlo.cz/Default.aspx?jz=en)

 

Junto a este edificio de cúpula dorada, situándose en la calle Narodni, a la izquierda podéis ver un edificio hecho con cuadrados de vidrio. Es la sede de la Linterna Mágica, un espectáculo que mezcla danza, música y efectos audiovisuales desde los años 60. 
Las entradas se agotan con rapidez, pero merece la pena. Intentarán venderos las entradas por todas partes para multitud de eventos, pero mejor siempre comprarlos en taquillas oficiales, es más seguro y barato. Os ofrecerán entradas para el teatro negro, que es muy típico allí. Los precios oscilan mucho y mejor pagar más e ir a teatros grandes, seguro que en el hotel os pueden recomendar (¡algún amigo terminó pagando por una función de teatro negro en el salón de una casa!)

 

Bueno, entre este edificio y el Teatro, encontraréis una pequeña plaza donde están las taquillas. Los precios son bastante asequibles (me pasé tres meses yendo al gallinero de la ópera y el ballet por 2€!). La ópera la traducen en las pantallas en checo, pero también en inglés. Y allí se pueden comprar entradas para los espectáculos de las tres sedes del Teatro Nacional, que están todas muy céntricas.

Recomiendamos también tomar al menos un café en el restaurante que hay justo enfrente del Teatro Nacional. Tiene unas cristaleras enormes que dan al río y merece la pena descansar allí.

 

Ya cruzando el río, el puente de Carlos es el monumento más famoso de Praga. ¡Y sólo he conseguido verlo sin turistas amaneciendo a las cuatro y media de la mañana! Los tenderetes de artesanía son fantásticos y, bueno, las estatuas, las vistas…

Al cruzar, llegaréis a Mala Strana, o barrio pequeño. Es un barrio para callejear y perderse, con muchísimo encanto.

Mi zona preferida de Praga está ahí, es la isla de Kampa. Si estáis en el puente de Carlos, mirando hacia Mala Strana, a la izquierda.
Es una zona verde rodeada de por un canal y por el río. Los checos van allí en cuanto hay un rayo de luz. El museo Kampa me gustó mucho también. Es de arte moderno, con una buena colección sobre Kupka, que es de los principales pintores checos, de principios de siglo XX.

 

Si no, hay un bar típicamente checo precioso. Siguiendo el canal, hay una noria de molino, y un pequeño puentecito. Es un bar muy checo, donde no hay nada de comer más que el queso naklade hermelin y cerveza, claro! Pero hay que probarlo.

Desde ahí, bajando paralelos al río, llegaréis de nuevo al Legii most. Y torciendo a la derecha, volviendo a sumergirse en Malá Strana, está la calle Ujezd. Hay un monumento a las víctimas del comunismo, es un hombre que se va desintegrando conforme baja unas escaleras. Siguiendo por ese parque, muy cerca, hay un funicular para subir a Petrin.


Es esa torre réplica de la torre Eiffel.  Si hace buen día, merece la pena subir, porque los jardines son preciosos y las vistas desde arriba de la torre Petrin, las mejores.

 

Callejear por Mala Strana desde Malostranske Namesti es realmente bonito. Imprescindible la calle Nerudova, donde vivió Jan Neruda, escritor checo al cuál Pablo Neruda “robó” el apellido. Está llena de casas con mucha historia y de embajadas. Hay muchos sitios buenos donde comer en esta calle.


Podéis subir y a mitad de camino, torcer para llegar al Castillo, o continuar hasta el final y llegar a la zona donde está el Convento de Loreto. Aunque en realidad, es una subida bastante larga, con lo que sería mejor hacerla bajando, en sentido contrario. Cogiendo el tranvía 22, que para moverse por el centro es el más cómodo y bajarse en Pohorelec.  Desde ahí podéis ir a Petrin o al Monasterio de Strahov, y después bajar por la calle Uvoz, que enlaza con Nerudova. Esta bajada tiene un mirador muy bonito y sorprende cómo una zona de bosque tan grande puede estar en medio de la ciudad.

 

El Castillo es visita obligada. Hay que tener también cuidado con la hora. Se saca una entrada que vale para todas las zonas. Pero, al menos, cuando yo fui, la Catedral de San Vito era de entrada libre.
Tanto los monumentos que se visitan, como los jardines son una maravilla.

 

Y si tenéis tiempo, y os gustan los parques, os recomiendo Vysehrad. Es donde se fundó la ciudad de Praga, y es un lugar lleno de leyenda checa.  Los jardines son enormes, y hay una barbacoa donde comer salchichas y verduras a la parrilla, aunque no sé si con el frío estará abierto. Se nota que hay menos turistas. Pero allí está el cementerio de los checos ilustres, además de una catedral gótica espectacular. Las puestas de sol desde allí son las mejores de Praga. Se llega con tranvía, pero más rápido en metro. La parada es Vysehrad, de la línea roja.

 

¡Ah! Sobre parques, el parque Letná es fantástico, está al norte, más allá de la zona del Castillo. Los checos le llaman “la playa de Praga”, por las vistas que tiene. Se ven los incontables puentes del Vltaba desde allí. Además, allí es donde Stalin hizo que le construyeran un monumento enorme, de miles de toneladas. Pero lo volaron a los pocos años. Sólo quedan las marcas en el suelo.

 

Transportes públicos

Sobre los transportes públicos, ¡es muy importante pagar! . Hay muchísimos revisores, van de paisano y te muestran una placa muy rápido a la vez que te dicen algo incomprensible en checo. Te multan al instante y es inútil intentar que te hablen en inglés. Así que mejor pagar siempre.

En el tranvía no se pueden comprar los tickets. Hay que comprarlos en unas máquinas amarillas que hay en la calle o si no en los estancos (trafikas, se llaman).

Los hay de 14 coronas o de 20 (no me acuerdo ahora justo de los precios). La cosa es que con los baratos no se puede hacer transbordo, y además sólo puedes estar montado en el tranvía o el metro durante 14 minutos. Con el otro creo recordar que eran 90 y podías cambiar entre metro, tranvía o autobús.

Si por la localización del alojamiento vais a tener que coger mucho transporte, mejor comprar la tarjeta semanal, que puede sacarse en las principales estaciones de metro (mustek o muzeum, por ejemplo), en las oficinas de información del metro suelen hablar inglés.

Sobre los taxis, son bastante baratos. Pero no es recomendable coger uno que vaya por la calle, porque suelen cobrar de más. Yo usaba el siguiente sistema, que me recomendó un checo:
Mandaba un sms a este número: (+420)602393070 y escribía “I need a taxi in + nombre de la calle y número. Mi nombre”. Al momento recibes un sms de respuesta que te dice la matrícula, el modelo y el color del coche y la hora a la que llegará. Cuando llega, te pregunta si eres la persona que firmó el mensaje y listo. Tienen taxímetro y dan factura. Para  no liarse con la pronunciación y aunque algunos hablan inglés, mejor llevar la dirección del lugar al que vamos escrita. Se la enseñáis y listo. Si no, el clásico radio taxi: Taxi AAA-14014.

 

Comer en Praga

Sobre la comida y la cerveza. ¡Hay que beber cerveza allá por donde se vaya!. Las jarras son de medio litro, pero si queréis una de 33cl, podéis pedir una “malé pivo”. Los sitios turísticos son muy caros, pero sobre 30 coronas la cerveza es aceptable.

 

Hay que probar el gulash, que es carne estofada, el queso frito, los champiñones fritos, las salchichas y sobre todo, el naklade hermelin (no recuerdo bien cómo se escribía) es un queso camember frío, macerado en aceite con muchas especias. Se sirve con rebanadas de pan para untar, es lo que suele acompañar a la cerveza. La comida checa es un poco pesada, porque usan muchas especias, y casi siempre acompañan los platos con patata (brambory). El café suele ser malo (kava) porque lo hacen a lo turco, así que antes de pedirlo, conviene fijarse si en el bar hay máquina de café. En cambio, las infusiones y el té están muy buenos.

 

Y sobre la cerveza…pues que a mí nunca me ha gustado, ¡hasta que llegué allí! Toda la cultura gira entorno a la cerveza. La pilsner urquel es de las más famosas, pero la gambrinus es más suave. Staropramen, budweiser, todas están ricas. Siempre debe usarse posavasos, y el camarero esperará a que el cliente se termine la cerveza para preguntar si quiere otra (lo de no tomarse el trago final es delito, jaja).

 

También tienen algunos licores propios. En todas las tiendas de souvenirs encotraréis Becherovka, que es un licor de canela que se suele tomar con tónica; rum vodkov, que es un licor de patata al que ellos llaman ron, y absenta!

 

Para comer barato se puede ir a sitios de estudiantes, pero hay un restaurante muy bueno que me encantó, se llama Club Architekt y está en Betlemské Namesti. Es de un club de arquitectura, junto a la reconstrucción de la iglesia de Belén, donde Jan Hus predicó sus teorías reformistas. Está como en una cueva, llena de arcos, y se come muy bien a buen precio.
Muy cerca, en la calle Karoliny Svetlé, número 21, está el restaurante Století. Está muy bien también, los postres están riquísimos.

 

Otras atracciones con encanto

No puede uno volver de Praga sin ir a un concierto de jazz. Hay un lugar donde los conciertos son bastante buenos, se llama USP Jazz Lounge, y está en la calle Michalská 9 (http://jazzlounge.cz/index.php?show=prog)
El más famoso es el Reduta Jazz Club, que está en Narodni Trida, 20, pero reconozco que nunca fui.

Olvidé hablar de Alfons Mucha. Es el principal pintor checo, de art nouveau. Tiene un museo pequeñito en la calle Panská 7. http://www.mucha.cz/index.phtml?S=home&Lang=EN
 Y bueno, de Kafka no hace falta decir nada, porque se ve por todas partes!

 

Sobre el checo

Sobre el checo, es muy complicado. Pero en casi todas partes entienden inglés. Así, escrito tal como suena:
Dobri den= buenos días
Ajoy= hola y adiós.
Prosim= por favor.
Algo parecido a “yicui”= gracias
Pivo= cerveza